Y vosotros, rosal florecido,
lebreles sin amo, luceros, crepúsculos,
escuchadme esta cosa tremenda: ¡He Vivido!
He vivido con alma, con sangre, con nervios, con músculos,
y voy al olvido..."
Yo también tuve el ensueño y he vivido,
pero desde hace nueve meses no tengo idea como lo he logrado;
el continuo batallar con cada día para levantarme,
la ilusión de un reencuentro
que por días es inmensa y otros se desvanece,
las llamadas dándote ánimo cuando yo estoy hecha polvo,
y mi vida que sigue yéndose por el caño,
sin tener fuerza para contener el desagüe.
Hace cuatro años sentí algo parecido a lo que siento hoy,
la diferencia es que antes era temor y duda,
hoy es certeza y desesperanza;
estoy cansada, cansada de entregarme,
de sacrificarme por todo y por todos y no dejar nada para mí,
cansada de oír: "Es que la que tienes que adaptarte eres tú",
"quien la mandó a...", "el tiempo pone todo en su lugar",
"nada pasa por casualidad" o "con llorar no soluciona nada".
Todo eso es verdad,
yo misma me lo repito cientos de veces diariamente,
pero de nada me vale,
soy yo y mis circunstancias
y no sé cual de las dos me tienen más abrumada ahora.
Miles de veces te he dicho
que la letra de "Abrázame" me llega al alma,
hoy más que otras veces define lo que siento
y además te lo advertí:
"Si Tú te vas,
ya nada será nuestro Tú te llevarás,
en un sólo momento una eternidad,
me quedaré sin nada. Si Tú te vas...
Abrázame y no me digas nada, sólo abrázame,
no quiero que te vayas pero se muy bien,
que Tú te iras.
Si Tú te vas,
me quedará el silencio para conversar,
la sombra de Tu cuerpo y la soledad
serán mis compañeras si te vas.
Si Tú te vas,
se irá contigo el tiempo y mi mejor edad,
te seguiré queriendo cada día más,
te esperaré a que vuelvas... Si Tú te vas."
¿Sabes que es lo más triste?